Crear un podcast en 2026 es fácil. Crear un podcast que funcione, se sostenga en el tiempo y tenga impacto real, no tanto. La diferencia clave está en cómo se produce, se presenta y se integra dentro de una estrategia para que pueda ser encontrado. Esta guía trata sobre qué debes tener en cuenta para contar historias con éxito maximizando la potencia del formato podcast.
Qué significa hacer un “podcast profesional” hoy: los datos hablan
Crear un podcast de forma profesional es uno de los proyectos creativos más gratificantes que puedes hacer. Los datos confirman que los usuarios buscan y consumen contenido de calidad: el 86 % de los españoles escuchan pódcast de forma recurrente, y muchos oyentes siguen varios shows simultáneamente. Para conseguir hacer mejor un podcast, es necesario profesionalizar un poco la estructura de producción: prestar atención a elementos técnicos y estratégicos como un buen audio, una imagen cuidada, construir una identidad temática clara y trazar una buena estrategia de promoción y distribución. Actualmente, hay cientos de títulos muy interesantes, pero es una tarea difícil encontrar nuevos contenidos para los usuarios. Por eso, no basta con que tu podcast se escuche bien: tiene que verse bien, sentirse coherente y ser reconocible desde el primer episodio. Hacer las cosas de forma profesional no significa encarecer las estructuras y gastar dinero. Significa consistencia, control técnico, sentido narrativo y contar con un pensamiento puesto en el largo plazo.
El podcast atrae a un público diverso, de entre 18 y 65 años, mayoritariamente con estudios universitarios (57,74%) y en situación de empleo activa (78,27%).
La media semanal de consumo alcanza las 10,5 horas y 6,5 episodios, y un 36,69% de los oyentes afirma escuchar más que el año anterior. Se trata, además, de una experiencia íntima y consciente: el 97,59% la realiza en solitario y el 84,75% selecciona activamente los episodios que quiere reproducir.
Los oyentes están suscritos de media a 5,2 podcasts, una cifra que sigue creciendo respecto a los últimos años. Además, el descubrimiento impulsa nuevas suscripciones: en el último año, casi la mitad de los usuarios se han suscrito a entre 1 y 3 podcasts (49,93%) y un 28,91% a entre 4 y 10.
El móvil sigue siendo el dispositivo principal para la escucha (96,58%), seguido a distancia por el coche (19,72%) y el ordenador (13,89%). Los principales momentos de escucha se concentran en la mañana (59,50%) y la noche (54,68%), de lunes a viernes, lo que demuestra la integración del podcast en las rutinas diarias.
Los oyentes están suscritos de media a 5,2 podcasts, una cifra que sigue creciendo respecto a los últimos años. Además, el descubrimiento impulsa nuevas suscripciones: en el último año, casi la mitad de los usuarios se han suscrito a entre 1 y 3 podcasts (49,93%) y un 28,91% a entre 4 y 10.
El móvil sigue siendo el dispositivo principal para la escucha (96,58%), seguido a distancia por el coche (19,72%) y el ordenador (13,89%). Los principales momentos de escucha se concentran en la mañana (59,50%) y la noche (54,68%), de lunes a viernes, lo que demuestra la integración del podcast en las rutinas diarias.
Planifica una temporada completa: ¿cuántos episodios? ¿De qué duración cada uno?
El mayor error en un podcast de marca rara vez es técnico; casi siempre es estratégico. Muchos proyectos arrancan con buena intención y medios suficientes, pero sin haber definido cuestiones esenciales: a quién se dirige el podcast, qué lo diferencia de otros contenidos similares o con quién compite realmente en la atención del oyente.
Sin ese marco, el podcast nace sin una identidad clara y depende más del impulso inicial que de una dirección sólida. Recomendamos no grabar un sólo episodio aislado o unos pocos, ya que es más difícil aguantar la tracción de la constancia. Lo ideal es planificar una temporada completa. No tiene porque ser larga, unos entre 6-7 episodios es un gran número para arrancar, con suficiente variedad como para que un oyente / espectador pueda
A esa falta de definición se suma otra pregunta clave que suele quedar sin respuesta: cómo va a evolucionar el contenido en el tiempo. Un podcast es una estructura viva que necesita previsión, ritmo y capacidad de adaptación, hay que pensarlo como un programa de televisión, aunque sólo tenga una temporada.
También es fundamental plantear dónde va a vivir el contenido más allá del episodio largo: cómo se fragmenta, cómo se distribuye y cómo se integra en una estrategia de promoción. El hecho de cómo llegar a la gente en una época de algoritmos y saturación de contenido, o bien en un ecosistema de comunicación si hablamos de un podcast de marca. El resultado, cuando todo esto no se trabaja desde el inicio, suele repetirse: buenos primeros episodios, desgaste rápido y abandono. Específicamente, por falta de estrategia.
Un podcast puede caer en el error de la improvisación, y tampoco se sostiene solo con grabar técnicamente bien. Un contenido útil e interesante se diseña antes de encender los micrófonos, con una visión clara que permita crecer, mantenerse y tener sentido a largo plazo bajo un nombre que pueda reconocerse.
Los pilares de un podcast que funciona
1. El formato: Duración, estructura, secciones, ritmo. El oyente tiene que saber qué va a encontrar. La repetición planificada o pautada genera confianza.
2. El sonido: El audio sigue siendo la base de todo. Voces claras, nítidas, bien niveladas, bien masterizadas, sin reverberaciones, con una mezcla cómoda para escuchar durante 30, 40 o 60 minutos. La masterización del audio es un proceso técnico que se efectúa para que todas las frecuencias de audio estén donde deben estar, y que el contenido se escuche bien en cualquier tipo de auricular o altavoz, algo muy importante en este formato.
3. La imagen: El videopodcast ya no es opcional para muchos proyectos. Planos, luz, fondo y composición cuidada comunican tanto como el contenido. Una mala imagen resta credibilidad. Una buen plano construye autoridad y veracidad.
4. El entorno: La mayoría de los problemas de un podcast no se arreglan en postproducción. Se evitan grabando en un espacio preparado para ello, con control acústico, técnico y visual.
Producción mínima viable vs. producción escalable
Mucha gente arranca con un podcast grabando una videollamada por zoom o grabando en un plano único en algún lugar de casa. En estos casos, recomendamos mucho mejor comenzar sólo con audio, sin video, y centrarse en el plano sonoro. Es más fácil de editar y ordenar correctamente, mientras que el video requiere mucha más dedicación técnica y estilistica para que quede bien.
Una vez bien establecido el formato en el plano sonoro, puede ser hora de hacerlo crecer en video. Pero la producción mínima viable para arrancar con éxito un podcast comienza sólo con un formato exclusivo de audio.
Cuando un podcast representa a una marca, empresa o proyecto personal más ambicioso (por ejemplo con invitados o entrevistas conversacionales), la complejidad aumenta. Algo así necesita verse y escucharse bien desde el primer episodio. Piensa que es tu imagen, y cómo cuidas de ella es lo que vas a transmitir. El formato podcast actual utiliza el vídeo y las redes sociales como canal de crecimiento. Requiere regularidad y consistencia. Cuando la estrategia está clara y bien armada, los datos llegan.
En esos casos, producir en un estudio profesional de podcasting deja de ser un gasto y se convierte en infraestructura creativa.
Si quieres hacer tu proyecto de podcast, te recomendamos que no improvises. Aunque parezca obvio, no pierdas de vista que un proyecto bueno se diseña, se produce con criterio y se graba en un entorno que esté a la altura. La buena noticia es que no tienes que resolverlo todo solo. Nuestro estudio está preparado para ayudarte a crear tu podcast con estándares profesionales desde el primer episodio.
Reserva tu sesión y convierte tu idea en un formato real, sólido y preparado para crecer.